--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

jueves, 9 de abril de 2015

Darle las espaldas al bien -o a quien lo demuestra- es el mal; por igual, darle las espaldas a la razón -o a quien la demuestra-  es la sinrazón.  
Y ese acto siempre tiene una conciencia porque, en claro, todo acto implica una responsabilidad -o exigida madurez cívica con un no cerrarse de antemano a nada por prever consecuencias-.  Así es.
Ante el deber de no cerrarse a la ética o a su aprendizaje nunca hay excusa -de inconsciencia o de eludir responsabilidad-.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Para mentir hay miles y miles de caminos -y todos son astutamente utilizados por los medios-; por el contrario, para decir la verdad, solo hay un camino, ¡vaya desventaja! --- Cualquier frase puede tener - siempre interesadamente- una parte incoherente de verdad; por lo que, en coherencia, no es verdad. Una frase es verdad cuando, quitados todos los intereses de ti o parciales o grupales, sigue siendo verdad. Y es verdad no porque se cree como verdad -por creer-, sino porque cumple una efectividad racional o real de verdad.

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A muchos les mueve el que les gusta ansiosamente que algo sea verdad -como sea- y, como les gusta, hacen campaña para que eso que creen o que les gusta, a toda costa, buscando muchos adeptos o fanáticos, se instale como verdad. Es como un juego de poder o de locuras. Por presión social o por adquisición de poder imponen eso sin más como verdad, por ley de mediación fuerte o de la fuerza.
28 de febrero de 2013