--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 13 de diciembre de 2015

Por inculcación mediática tú estás equivocado a un cien por cien y seguirás equivocado sin interés o conciencia por lo contrario. Por ejemplo: A los niños y a todos -por  películas y culebrones literarios- se les ha inculcado una heroicidad de piratas que moralmente se les aprueba mucho; eso es, pero los piratas equivalen a los mismos que son terroristas ahora - personas que tanto destruyen sin ley, sin ejemplaridad y sin escrúpulos-


En conciencia o en responsabilidad, ¿se le ocurriría ahora a alguien poner a talibanes o a etarras de héroes e inculcarlo? Pues muchas de estas cosas están protegiendo muchos como si nada.
Sí, SER PERFECTO jamás es una obligación, pero siempre sí es una obligación ética el cuidar, premiar o proteger a lo que se le aproxime (a lo que más plenamente sea eso). Al igual que la salud, no se puede su plenitud o su perfección, pero es una obligación ética el cuidar, premiar o proteger a la que sea más plena. Así de claro y de decente es esto, sin humillar a la razón, es decir, ¡que no sea lo que siempre haces! , descuidando, olvidando y castigando eso, por ti ("Ser luz" no es una obligación, claro, pero siempre sí es una obligación de ineludible luz o ética el no castigarla o impedirla)

2 comentarios:

José Repiso dijo...

"No importa cuantas palabras sagradas hayas leído, no importa cuantas has dicho. No sirven de nada si no actúas de acuerdo a ellas". Buda.
LAS PALABRAS, SI QUIEREN SERVIR A LA VERDAD-LIBERTAD-HONESTIDAD, no pueden ir ornamentadas de mentiras, de rodeos o de enturbiamientos, sino solo de directa verdad y de directos brillos de realidad.
El vocabulario (el que no es aceptado a conveniencia por el hipócrita-corrupto) es lícito, honesto, bueno o justísimo si va dirigido no callar ni esclavizar a la verdad; y ha de ser lo más acusatorio si acusas sin teatros a injusticias, ni más ni menos. Al que le guste darles ornamentos de mentira a la verdad, pues ¡miente como un miserable bellaco o vendido!

22 de diciembre de 2013

José Repiso dijo...

El bien jamás admite indiferencias (ni excusas ni frivolidades): o lo proteges o lo matas.
Es igual a tu salud, o es igual a la razón-ética, o es igual al medio ambiente.
Tú proteges al bien (o al que aporta razón-ética) o lo matas; así solo es eso o así solo funciona objetivamente.
http://luchartieneunsentido.blogspot.com.es/
Si tú atiendes primero al que confunde, al que mediatiza la confusión o la sinrazón o al que impide reconocer la razón-ética, ¡tú eres un monstruo! por mucho que salgas en la tele, te respaldes cobardemente de lo domiante, de poderes o de sinrazones, así es, digas lo que digas con tu pillería manipuladora o te guste o no te guste a conveniencias

25 de octubre de 2013