------Tu alma es lo que ayudas, y tu crueldad lo que impides

sábado, 14 de noviembre de 2015

Creer nunca es válido si al final sirve para odiar, para proteger la sinrazón, para maltratar o para matar

Cualquier acción -de incidencia social- tuya nunca es válida si maltrata la sensatez o la razón (qué es siempre un anular la ética)

3 comentarios:

José Repiso dijo...

Se puede odiar por conseguir el amor; pues sí.
Se puede odiar por conseguir la verdad; pues sí.
(Por poder si puede casi todo, o sea, "hacer algo por X" en tanto que eso implica que no tienes a X y vas a hacer algo por conseguirlo, y ése algo es "odiar", algo ¡totalmente erróneo para que sea posible conseguirlo)

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Se puede matar por -conseguir- el amor; pues sí.
Se puede matar por -conseguir- la verdad; pues sí.
Se puede matar por las estrellas, por Alá o por Dios; pues sí.

Sí, en tanto que tú sí puedes hacerlo, o sea, "haces algo por X" o vas a hacer algo por conseguirlo, pero ése algo es "matar", algo ¡totalmente erróneo! para que sea posible conseguirlo.

José Repiso dijo...

Qué tú hagas algo por Dios no significa que Dios esté de acuerdo (depende de qué realmente estás haciendo por él)

Asimismo, que tú hagas algo por la verdad no significa que la verdad esté de acuerdo (depende de que hagas algo compatible con ella)

José Repiso dijo...

Todo te puede traicionar (o vender o pudrir el alma) excepto una cosa: la Verdad (dignifícala).
Si no paras a la sinrazón (que se va reproduciendo en la sociedad y en ti), la sinrazón te parará a ti (te para lo que desarrollas de bien).

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Todo lo que tiene recursos de poder, tiene asimismo recursos de manipulación, en una autoprotección o en un miedo a quedarse desprotegido y, también, en un siempre hacer a todos creer que él es el único bueno (pero eso hecho con ventaja-abuso, o sea, con poder).


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El que se le falte el respeto al mal es siempre imprescindible y obligatorio éticamente; asimismo a lo que equivale objetivamente al mal, es decir, al que siembra y protege la sinrazón-antiética o también al que no permite una ayuda nunca al bien o al que demuestra por uno u otro motivo (casi siempre por un buenismo estratégico que difunde en mil medios que hace un bien a la vez que impide razón y pisotea todos los demás valores éticos).