--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 24 de febrero de 2013

Todo el mundo defiende -a toda costa- cosas: o una imagen o la democracia o una ideología o una religión o un negocio... y siempre se ha hecho desde la noche de los tiempos. Eso no es algo nuevo, los romanos defendían la democracia mientras defendían el esclavismo, los de la Edad Media defendían la religión mientras defendían las torturas de las cruzadas o la Inquisición y los nazis defendían el socialnacionalismo mientras exterminaban sin piedad. Sí, algo así ocurre CONTINUAMENTE: defender la sanidad mientras se recorta, defender la política en la irresponsabilidad u ocultando corrupción o defender una razón en bastantes sinrazones.

Pero, la coherencia ética que sustenta una defensa cualquiera o la hace válida es que hay que dar ejemplo primero y NO CONSENTIR otras erróneas o fanáticas defensas. Sí, para defender la política, has de ser -en la práctica- un buen político; para defender sensatamente la información, nunca has de dar información interesada o desinformación -confundir por manipulación-. Eso es.

1 comentario:

José Repiso dijo...

No se pueden defender los derechos de las mujeres mientras defiendes unas concepciones religiosas o políticas en donde no existen esos derechos humanos de la mujer igual a los tuyos.

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No se puede defender los derechos de los animales al mismo tiempo que proteges una costumbre -o cultura, pues muchos modos de cultura son crueles o injustos- en la cual un animal recibe distinto trato o vejación de sus derechos.

Ningún animal debe ser tratado de diferente forma a la de cuidarlo y no sangrarlo gratuita o no imprescindiblemente.

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No se puede defender la libertad de expresión y al mismo tiempo reprochar que lo que unos dicen atenta contra la patria, la democracia, la vida... o a lo que a ti te conviene para CALLARLOS -o impedirles hablar-. Les haces una justificación para callarlos o negarles sus derechos a decir lo que quieran.