--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

viernes, 22 de febrero de 2013

SABER VALORAR es la base de cualquier civilización y de cualquier humanización, es decir, es el RESULTADO -objetivo- de que se ha aplicado bien la racionalidad ética sin otros intereses privados o de conveniencia parcial. Sí, es lo más importante, el contenido sin engaños o trucos, la prueba de que se va correctamente por el camino adecuado sin errores, el fruto -no corrupto- del haber cumplido con lo más humano.
 Al saber valorar se consigue:
- El valorar conscientemente "lo que tienes".
- El valorar y reconocer con autocrítica "lo que haces".
- El haber valorado -o sea, el tenerlo claro con reflexión y con criterios éticos, no demagogos o de grupo mediático, de moda o de presión- "lo que vas a hacer" de correcto.
- Y el valorar "lo que tienes que renunciar" para no ser parcial, interesado, confundidor o injusto en algo.
SABER VALORAR en ejercicio didáctico es: únicamente -sin excusas- el defender  al que haya hecho algo nuevo en justicia o dignidad -derechos humanos- y en aclaración o esfuerzo racional.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

PARA VALORAR hay que tener muy claro que se hará con criterios éticos -y no otros-. Es decir, tiene que haber una base -y no un capricho- de principios que condicionen ese valorar:

POR ORDEN, LAS PRIORIDADES QUE HA DE TENER -POR COHERENCIA- UNA PERSONA ÉTICA:

1º- El que todos los seres humanos, uno a uno o cualquiera, tengan una dignidad mínima; y, también, el que se le cumplan sus "derechos humanos" esenciales.
2º- El que ningún esfuerzo racional humano sea despreciado.
3º- El que se atienda siempre al que tiene menos recursos para sobrevivir y aun para expresarse.
4º- El que se valore siempre la responsabilidad sobre los hechos.
5º- El reconocer siempre "las cosas como son", por encima de unos intereses particulares o institucionales.
6º- El no callar una injusticia, el honrar a tu decir veraz u honesto, a ese "dar de palabra", y nunca engañar "como mensaje para la sociedad".
7º- El honrar y el defender a tu familia, sobre todo a tus padres.
8º- El no dar privilegios a un pueblo o a un grupo sobre otro, sin considerar sus circunstancias, por justicia.
9º- El proteger siempre, por lo general, a todos los seres vivos pero, antes, desde luego, a los seres humanos.
10º- El dar un ejemplo de la mejor convivencia posible a tu sociedad; y defenderla -por su imagen social- en su causa justa.

José Repiso dijo...

La coherencia ética sólo la garantiza este orden y no otro; si se cambiara, por ejemplo, el 7º por el 1º, ya no habría una coherencia (a un niño hambriento NO PUEDES aplicarle un permitirle la libertad de expresión por delante del permitirle comer, algo que elimina o invalida tu ética), puesto que la mafia italiana ya considera la familia en primer lugar siendo totalmente depravada.
Ahora bien, si a un miembro de tu familia -tu padre o tu primo- se le pisotearan los derechos humanos o no tuviera una dignidad en eso, estaría en primer lugar.
Considérese que este orden no trata de "conveniencias", sino de principios éticos.

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Respeto es, etimológicamente, volver a "ver" (“spectus”); es decir, atender -y nunca desatender, indiferencia o ninguneo de dignidad-, considerar (porque ya has atendido debidamente una dignidad ineludible o unos hechos).

Eso es el respeto: no ningunear o impedir dignidad.

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Nunca, nunca hay que anteponer la prioridad 10 (el defender una imagen de país, persona o institución) a alguna de las anteriores, puesto que eso sería gravísimo, de ser solo una bestia deforme en todo o en todo inhumana.

Defender una imagen nunca jamás está por encima de los derechos humanos, de la dignidad esencial del ser humano, de su sobrevivir, de sus padres, de su conciencia, etc.