--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

martes, 22 de mayo de 2012

Toda persona, en su deber ético y en su responsabilidad por defender los derechos humanos y por no alimentar injusticias, ha de valorar bien con criterios lo más objetivos posibles y ha de darse cuenta de las dignidades individuales que se pisotean.
No se puede promover un compromiso cristiano no atendiendo ni escuchando realmente a Jesucristo, sino a Barrabás. Y así es todo lo ético, no se puede ir de justo o de cívico o de demócrata o de no causar injusticias no ateniendo ni dignificando lo racional, sino lo contrario o conveniencias particulares.

3 comentarios:

José Repiso dijo...

La realidad, de todos esos españoles que van -a total falsedad y destrucción- maquillándose de éticos, demuestra que NO SABEN VALORAR (en todos los hechos; por ejemplo, primero no se dieron cuenta todos de la crisis, luego la disfrazaron, luego la negaron y luego la malvaloraron para solucionarla) y NO DIGNIFICAN NUNCA EL ESFUERZO RACIONAL O ÉTICO (pues nunca reconocen nada y atienden a todo lo falaz -y con tendencia a lo falaz- que existe).
A mí no me han dignificado ni un átomo ni un segundo de nada.

José Repiso dijo...

El no saber valorar y el no reconocer es lo más horrible - y lo que crea todas las injusticias que existen- que puede tener una persona.

El no saber valorar significa siempre una destrucción imparable e inadvertida -por quien la hace-, gratuita y a ciegas.

El no reconocer significa siempre el negacionismo de la realidad -la indignidad misma de todo-.

José Repiso dijo...

CUALQUIER TONO, EL LEVANTAR LA VOZ, Y LA VACUIDAD DEL MUCHO HABLAR lo puede conseguir un asesino, un idiota, un falsante o todos; pero el buen argumentar únicamente unos: los inteligentes. De eso solo te puedes fiar.

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Para amar al mundo, debes primero posicionarte en cómo -de lo que pasa- no quieres amarlo. Lo contrario es venderte al todo vale, a dar el amor incluso a la injusticia. ¡No!, amar es cuidar el uso de tu amor, es amar bien y nunca a todo precio o consentimiento o esclavitud.