--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

martes, 9 de octubre de 2012

Todos reciben -de la mediación recurrente de algún poder- y asumen mensajes automáticos y, de seguido, los defienden a ceguedad, a fanatismo o a toda costa;  convencidos totalitarios sin pararse a dudar algo o a reflexionar sobre tal extrema importancia que imponen.
Ejemplos: "El Congreso lo representa todo para el pueblo"; entonces, muchos se alinean "en ataque" para defender -sobredimensionándolo- eso; "la familia lo representa todo para el pueblo" y hacen lo mismo; "el rey representa todo para el pueblo" y hacen lo mismo; "la unidad nacional representa todo para el pueblo" y hacen lo mismo, hasta tal punto que defienden mucho pero no defienden nada concreto en convicción estrictamente personal o analizada ya que, lo que tienen que defender, es una persona de carne y hueso, algo justo que experimentan o demuestran, no ya tanta simbología. Pues es importante lo que pasa, no defender -con oídos sordos, muros y palos- a algo simbólico de lo que pasa -que es la realidad y cambiante-.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Lo importante es siempre lo que pasa -vivo y cambiante- y no lo que está fijo como símbolo mesiánico -por el cual chupan buenos beneficios los mismos- o incontestable del más allá.