--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

miércoles, 8 de agosto de 2012

Seguir a cualquier idolatración o a cualquier idea de lujo o del "tener clase" lo consideran algo sensible, siendo eso algo incompatible con la "empatía" o del sentir la situación del "otro" -de sentir algo que no se relacione contigo-. Sí, personas ha habido sensibles para la sociedad, pero hacían -sin darse cuenta- terribles atrocidades; solo sentían la repetida obediencia a arquetipos "de poder y de éxito".
A lo largo de la historia se ha hablado mucho de la SENSIBILIDAD como algo extraordinario de la inteligencia; y siempre con unas connotaciones de una gran vida interior o emocional llena de buenos sentimientos.
Sí; pero, en concreto, se es sensible a algo: a los deseos y fobias de uno mismo, a cualquier arte, a la inarmonía social, a las injusticias, etc.
Lo cierto es que la sensibilidad tiene que estar desarrollada sobre unos conocimientos; pues, si no conoces algo, ¿cómo le vas a tener sensibilidad?
A muchas personas se les ha calificado de sensibles porque cultivaban un arte y, sin embargo, eran negreros, pederastas, explotadores..., no sintiendo ningún remordimiento de lo que hacían. ¿Hay una conveniencia en muchas sensibilidades?
En eso, ¿qué es sensibilidad?, porque se aclare más:
¿una capacidad de impresionarse por las cosas?, ¿una capacidad por ver lo profundo de las cosas? -aun así, ¿qué sería "eso profundo"?, ¿una capacidad de tener mucha imaginación compaginada con narcisismo? Siendo claro, está el sensible porque meramente siente con muchas emociones buenas o malas y, también, está el sensible con unos principios éticos, y éste siente conscientemente tales principios ya asumidos -en coherencia- en un rigor de lealtad, de practicarlos. Esta acción de conciencia ética -ser consciente de lo que se hace- es la sensibilidad que coherentemente defiende el bien más humanitario y racional.

5 comentarios:

José Repiso dijo...

Los que eran verdaderamente sensibles vivieron siempre en la sociedad sin ser considerados sensibles, sino rebeldes, extravagantes o idealistas-subversivos muy perseguibles por atentar al orden impuesto.

Por el contrario, todos los allegados y arrodillados a la religión, automáticamente obedientes y cerrados -en caparazón- a las miserias o a los que gritaban justicia, eran considerados muy sensibles; los que se golpeaban el pecho en Semana Santa y, en demagogia, solo hablaban de patria, de lagrimitas de teatro por una gran tradición, de glorias de poder -o sea, de abstracciones- y no de lo que era directamente humano. Así es, seguían a unos intereses "muy suyos", importándoles un pedo la conciencia de lo justo, de lo humilde o de lo libre.

José Repiso dijo...

En muchos otros contextos o aspectos, no es la religión ni la demagogia, sino la retórica servil a "unos intereses", claro, que siempre tiene éxito o impresión de poder o de tener influencias avasalladoras, pero neutraliza el verdadero bien o fondo humano.

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Sí, ser sensible es únicamente tener consciencia de quien sufre, de quien recibe una injusticia, de la contaminación o del horror que se comete por muchos.

Y, por ser consciente de eso, se emociona o se conmociona, y hay en seguida reacción o respuesta, nunca un quedarse con los brazos cruzados.

El que es sensible de verdad arriesga esfuerzos -o casi todo a veces- por algo muy justo o muy humano; el que no, se reserva de hacerlo, hace mucho "la pelota" de sentir esto o aquello y, en una conveniencia, busca una rentabilidad.

José Repiso dijo...

BALANCE DE LO QUE SE HA DEMOSTRADO ÚNICAMENTE DE LA REALIDAD:

- Nunca una persona, a la cual le he verificado ética, ha sido valorada en España.

- Nunca una persona, a la cual le he verificado coherencia racional, ha sido ayudada en España.

- Nunca una persona que protege los derechos naturales, ecológicos o de todos los animales, ha sido ayudada en España.

- Nunca una persona que empezó -pues el valor está en el empezar a cambiar algo, no en el seguir unas reglas hipócritas- a defender los derechos de las mujeres fue respetada en España.

- Nunca un reconocimiento español ha ido a REPARAR a las víctimas del Franquismo o del mayor genocidio del mundo -en el contexto de la impunidad-.

- Nunca un reconocimiento español ha ido a REPARAR a las consecuencias del expoliante y sangriento colonialismo o del mayor exterminio indígena de toda la historia.

- Nunca España ha luchado como un pueblo -para reconocer, en una conciencia de único pueblo, sus errores-; sino, desde el principio, siempre a modo de organizaciones o de pueblos de taifas.

- Nunca España promovió ni defendió un movimiento cultural -nuevo, transformador u original mundial- debido a su aislamiento postmedieval y totalitarismo tradicionalista.

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Muchos hechos nunca se pueden justificar; pero, las palabras -para que una persona se defienda de muchos hechos injustificables- son justas siempre, todas y en ese contexto.

Algunos crueles se creen que a una persona se le puede justificar todo y ella debe callar hasta la muerte -a voz exterminada también, ¡todo!-; pero eso nadie lo ha hecho ni nadie debe hacerlo jamás.

La voz es justa absolutamente ¡siempre! en un contexto de autodefensa de muchos hechos injustificables recibidos.

Se creen algunos que el ser humano debe quedar anulado también de su voz, de su gritar lo que sienta de verdad cuando le exterminan todo lo demás.
Como pensar que a un ser humano que le matan a sus hijos, lo humillan siempre y además lo encarcelan, debe no decir nada o decir lo que a ellos les gusta, o sea, también exterminarle su voz.

¡No!, nunca, un ser humano debe gritar de lo que siente, todo, absolutamente todo en autodefensa de los hechos injustificables que recibe, es su esencial derecho de VIDA -por defenderla-, su respeto esencial a él mismo, y su valentía ética por defender los valores éticos contra la impunidad y contra la injusticia. Esa es la primera licitez ética que existe.

A mí los ultranazis españoles ¡JAMÁS! me han permitido un segundo digno de vida.

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Estoy absolutamente seguro de que cualquier genocida tiene más conciencia -la mínima que sea- de lo que es la dignidad.


29 de abril de 2012 05:55

José Repiso dijo...

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- Yo me he dedicado toda mi vida a defender una cosa solo (lo ético, lo racional y la vergüenza) y no lo contrario, lo que me ha supuesto una esquilmación y desprotección de mis recursos vitales. Por esa causa o condición, no me he escondido nunca ni me he vendido -para cederla- nunca.

- Nunca me ha movido el dinero, el poder, la fama, etc. para desvirtuar o vender esa causa.

- Todas las migajas de pan que me he comido en mi vida han sido totalmente "sudadas" por mí.

- Nunca he sido protegido en mis derechos humanos, ni en mi dignidad, ni en mis compensaciones éticas.

- Nunca he hecho un bien que haya sido compensado o agradecido, sino que he tenido que sufrir hasta las últimas consecuencias.

- Mi trayectoria de humano -con documentos, testigos, etc.- demuestra que siempre he estado en las esenciales causas de bien del mundo (por la ecología, por los derechos igualitarios de la mujer, contra la explotación, etc.).

- Nunca me he apuntado a una organización o acción que justifica algún mal, para ser cómplice.

- Nunca he recibido un céntimo por hacer un bien, ni he ganado un céntimo en un trabajo que a corto o a largo plazo crea un mal o lo provoca.

- Nunca le he dado las espaldas a una persona que sufre alguna injusticia; puesto que, si lo hubiera hecho, me daría vergüenza y horror mirarme a la cara.

- Nunca he valorado las imágenes ni las apariencias en nadie, sino sus sensibilidades y lo que demuestra.

- Nunca he protegido a alguna mentira, ni la he consentido en mí por honor a mi vida y a mi conciencia.

- Nunca he utilizado un juego sucio de marketing, peloteo o de aprovecharme de influencias para un libro mio, para un trabajo mío o para ser conocido.

- Nunca he vendido un bien mío -libro, artículo, etc.- para conseguir lujo o poder.

- Nunca he maltratado físicamente a nadie, ni psicológicamente -es decir, por una objetividad, a modo seguido o en reincidencia- a nadie.

- Nunca he le quitado a alguna persona de condición ideológica, religiosa, de género o de raza, en conciencia alguno de sus derechos humanos.

- Nunca he alimentado la demanda de algo que deteriora la imagen de la dignidad de la mujer o de un grupo marginal - prostitución, sexo de niños, etc.-.

- Nunca me he olvidado de que un juego limpio en valores éticos y en demostrar las cosas es solo lo más importante... para defender la justicia, para defender la dignidad y para defender la conciencia -sí, no existe conciencia sin eso-.

- Nunca me mueve que este blog -o cualquiera mío- consiga apoyos o poder o aristocracia mediática, sino que sea totalmente limpio a solo alma.

UN MODO DE ACTUAR NAZI ES SOLO LO QUE PRUEBA LA REALIDAD, al margen de lo que digan astutamente tantos buenistas "del diablo", pillos, sinvergüenzas, depravados, etc. que están únicamente utilizando siempre lo mediático, la mentira y todos los juegos sucios posibles antes que probar y enseñar "lo que has hecho en tu vida sin alguna complicidad" y que aplicar lo que se atiene a la razón y a lo demostrable. Esto no lo quieren, puesto que al momento se evidenciaría lo que son; y prefieren -como siempre- tapar y seguir utilizando todos los juegos sucios posibles.

José Repiso dijo...

TODO LO QUE YO HAGO O DIGO ÚNICAMENTE SE UTILIZA:

- para que sea todo ético o racional,
- para que no se destruya -y se recupere- una dignidad,
- para que no se manipule, se calle o se olvide alguna injusticia,
- para que no se ayude y se compense a los errores.


¿PRUEBAS DE ESTO?

Pues que no he ganado ni un céntimo con todos mis esfuerzos, que no he ganado fama, ni poder, ni el tener influencias, ni algún estado de privilegio. Por lo tanto, solo he buscado lo anteriormente señalado. Y no se trata de creerlo -el que reduce todo a creencia es un incapacitado racional o un fanático-, sino del confirmarlo; y todo apunta -sin nada o pruebas en contra- a que es así.


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¿PARA QUÉ SE UTILIZA EL PODER? -alguno al cual tú sirves todos los días-:

-siempre para destruir, pasando o extralimitándose de lo que es ético o racional, sobreprotegiéndose sobre todo a sí mismo.