--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 26 de agosto de 2012

¿Qué es el PENSAMIENTO CRÍTICO?
Pues únicamente el uso de las reglas racionales abiertas a la contraargumentación racional por encima de los prejuicios, de los gustos y de los fanatismos.
Prejuicio: verdad de antemano dada por costumbres, por convencionalismos y por concepciones no analizadas racionalmente (así, la religión inevitablemente es un prejuicio, y los conceptos superiores de raza, de clase, de patria, etc.).
Gusto: todo el apego emocional (lo que nos sugiere simpatía o semejanza, y casi siempre a unos estereotipos mediatizados).
Fanatismo: respeto incondicional a algo -por un interés de algún poder- que debe ser defendido de un modo exhaustivo y exagerado (es ya el resultado de la fijación o de la obsesión por un tipo de perfección que mediáticamente se ha inculcado).
Pues el impedir la racionalidad, usando prejuicios o gustos o fijaciones fanáticas; por lo que hay una cerrazón a la demostración, a reconocer racionalidad y a compensar racionalidad (eso es, un ninguneo, una indiferencia e intolerancia a la verdad). Todo envuelto en mentira, de la cual el poder se sirve; porque el poder no es nada sin mentiras -siempre las necesita y anulará a quien se lo impide-.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Por eso es NECESARIA una distancia con una sensata imparcialidad racional –no una neutralidad, porque hay que defender éticamente siempre a alguien, así es-.

Imparcialidad es no ponerte de una parte sin condiciones, a ciegas o sin sentido crítico; imparcialidad es no racionalizar con reglas o referencias emocionales, con verdades dadas de antemano ni con automatismos fanáticos -en los cuales se sabe o ya se cuenta con la verdad que está o se dice, pero no se quiere ver o atender interesadamente a la verdad-.

Neutralidad es algo diferente, es no participar, es ser pasivo -en la complicidad y en la complacencia-, es no tener ningún compromiso social; y eso, en una persona ética, es inaceptable.

Una persona debe siempre participar e implicarse en los problemas sociales en o desde una postura política, pero siempre sin que sea "sin condiciones", sin autocrítica y sin sentido crítico.