--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 10 de mayo de 2015

Una OPINIÓN es el personal y muy convencido -determinado o en posicionabilidad- decir de alguien que nunca es plenamente racional (porque lo personal o arbitrario jamás puede ser racional)  y, a su vez, nunca es plenamente libre (porque si estás personalmente encerrado, muy convencido de algo siempre estarás preso de eso en un determinismo de la voluntad o en una inamovilidad)
Así, objetivamente, las opiniones son los instrumentos de la emocionalidad individual y social (porque la libertad de expresión sea fáctible), pero  también son los esenciales instrumentos de las costumbres, de los esquemas en donde se montan los poderosos y todas las grandes mentiras  (del porque sí).

3 comentarios:

José Repiso dijo...

Muchos tienen las manos atadas (la capacidad racional restringida) para dirigirse a la verdad porque ya tienen un compromiso afectivo, obligatoriedad o deber con alguien; asimismo, porque obedecen a una línea marcada o protagonismo social (que siempre es adquirido adoctrinadamente o interesado, nunca racional); y asimismo porque hay una oportunidad de egolatría hacia la sobreprotección o autoprotección, sí, se busca el paraguas de un poder o se hace el "peloteo" para conseguirlo. (Actúan así, para nunca favorecer a la verdad)

Entonces, ahí, la razón no tiene entrada o permiso ante esa condicionalidad o cerrazón y, de seguido, es limitada con todo tipo de truco, demagogia, frivolidad, burla, excusa o maquillaje.

Los síntomas de eso que se verifican con más rapidez son:
- Se hace una vista gorda -un dejar pasar o consentimiento- muy de prisa sobre las injusticias.
- Se halaga con demasiada frecuencia para evitar el sentido crítico o la verdad que siempre incomoda (lameculismo).
- Se grita mucho, se hablan de muchos temas a la vez, se le dan entrada a los chistes o a las tonterías o a la espectacularidad para que se dirija todo hacia la confusión (porque prevalezca un idiotismo en la competencia o en el mismo pueblo).
Cuando uno responde continuamente en irracionalidad es porque está sujeto a unas condiciones de irracionalidad (o sea, que no se dirige directamente al proceso racional sin satisfacer primero a otra cosa -poder, imagen, clase superior, etc.-). En concreto, éstas son:

- De compromisos, pactos o acuerdos con otros (es una condición de deuda o de favor que siempre esquiva la razón).
- De imagen o de papel social (hay que obedecer a un protagonismo que se ha premiado o adoctrinado anteriormente).
- De egoísmo o de autoprotección (atender al "sálvase quien pueda" y el buscar egoístamente el poder más protector, sirviéndolo; ¿dónde va la gente?, pues donde va Vicente, el seguidismo automático).

José Repiso dijo...

El mundo tendrá todos los positivismos que le dé la gana pero, mientras haya a la vez un consentimiento a la sinrazón, se fortalecerán las mismas crueldades de fondo.


Todos se creen ingenua o pillamente poseedores del bien pero, cuanta más sinrazón tú tengas o consientas, ese bien tuyo se difumina Y hasta el cruel se cree que es bueno.Pero eso es precisamente lo que impide el sentido crítico o la capacidad de elegir mejor: mejorar

Y si no aceptas que te demuestren es que ya tienes cerrazón (rechazas la verdad) y prepotencia (impones tu arbitrariedad: reglas a tu capricho)

28 de agosto de 2014

José Repiso dijo...

La verdad absolutamente siempre ha insultado, porque rompe o echa abajo los esquemas del poder -de cualquier poder- al cual la sociedad se arrodilla o ha obedecido siempre.

Así es, cualquier verdad, "los hombres son libres" por ejemplo, en un contexto de la historia insultaba, ya que solo eran siervos ante el faraón o ante Dios. La verdad siempre echaba a perder sus grandezas y el tenerlo para ellos todo bajo control, les denigraba en tal identidad o convicción.

29 de marzo de 2015