------Tu alma es lo que ayudas, y tu crueldad lo que impides

jueves, 18 de septiembre de 2014

Muchos tienen las manos atadas (la capacidad racional restringida) para dirigirse a la verdad porque ya tienen un compromiso afectivo, obligatoriedad o deber con alguien; asimismo, porque obedecen a una línea marcada o protagonismo social (que siempre es adquirido adoctrinadamente o interesado, nunca racional); y asimismo porque hay una oportunidad de egolatría hacia la sobreprotección o autoprotección, sí, se busca el paraguas de un poder o se hace el "peloteo" para conseguirlo. (Actúan así, para nunca favorecer a la verdad)
Entonces, ahí, la razón no tiene entrada o permiso ante esa condicionalidad o cerrazón y, de seguido, es limitada con todo tipo de truco, demagogia, frivolidad, burla, excusa o maquillaje.
Los síntomas de eso que se verifican con más rapidez son:
- Se hace una vista gorda -un dejar pasar o consentimiento- muy de prisa sobre las injusticias.
- Se halaga con demasiada frecuencia para evitar el sentido crítico o la verdad que siempre incomoda (lameculismo).
- Se grita mucho, se hablan de muchos temas a la vez, se le dan entrada a los chistes o a las tonterías o a la espectacularidad para que se dirija todo hacia la confusión (porque prevalezca un idiotismo en la competencia o en el mismo pueblo).

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Cuando uno responde continuamente en irracionalidad es porque está sujeto a unas condiciones de irracionalidad (o sea, que no se dirige directamente al proceso racional sin satisfacer primero a otra cosa -poder, imagen, clase superior, etc.-). En concreto, éstas son:

- De compromisos, pactos o acuerdos con otros (es una condición de deuda o de favor que siempre esquiva la razón).
- De imagen o de papel social (hay que obedecer a un protagonismo que se ha premiado o adoctrinado anteriormente).
- De egoísmo o de autoprotección (atender al "sálvase quien pueda" y el buscar egoístamente el poder más protector, sirviéndolo; ¿dónde va la gente?, pues donde va Vicente, el seguidismo automático).

José Repiso dijo...

No hablo de la condicionalidad natural a la sinrazón que es la ignorancia, sino de las que son artificiosas o montadas ya interesadamente en sociedad.


En resumen:

- Devolver un favor,

- Obedecer al deber adoctrinado ( a un sentimiento de clase o superioridad, a una costumbre o norma grupal, etc.)

- Servir a algo por autoprotección.

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Hay quienes jamás evitan el dolor de nada (¡solo lo crean y lo siembran!), puesto que ni siquiera comprenden lo que es una injusticia ( y al no saberla... la crean a decenas por día: matan a mil maneras).