------Tu alma es lo que ayudas, y tu crueldad lo que impides

jueves, 28 de noviembre de 2013

Ningún país tiene el monopolio de las buenas intenciones, sino todos los países tienen una igual proporción de buenas intenciones (pues, ya el tener buena intención es solo ese "creerte" que tienes buena intención, propio de todos); y, aun con eso, siguen las mismas injusticias. Por lo que, el tener buenas intenciones, no resuelve nada, sino solo el reconocer con una racionalidad, con unas reglas racionales.
El reconocer es igual a tolerancia, el que reconoce siempre es tolerante, y el que no reconoce jamás puede ser tolerante.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

SOBRE EL IMPEDIR, LA INTOLERANCIA Y EL NO DEJAR VIVIR NI QUE EL BIEN SE HAGA: Si impides al que demuestra la verdad todas sus posibilidades, ¿cómo va a haber verdad?, mierda desnortada. Si impides a Gandhi que realice sus principios éticos, ¿cómo va a existir el movimiento de Gandhi que ha impedido miles y miles de injusticias? Si impides a Jesucristo vivir y realizarse, ¿cómo va a haber cristianismo?, H.de perra. Si impides una televisión con valores para los niños, ¿cómo va a haber una educación educativa?, ¿apareciendo sin más de la nada?. 30 de octubre de 2012

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LA DEMANDA TUYA ES LA BASE DE LO QUE TÚ HACES Y ALIMENTAS: Se suele decir mucho: "Es que eso gusta a la gente, eso demanda la gente" Pero todas las injusticias, crueldades o injusticias son... UNA DEMANDA. Si la prostitución no se demandara en ninguna parte del mundo mañana a las doce, pues mañana a las doce se erradicaría totalmente la prostitución. Si no se demandara productos fabricados con mano de obra infantil, pues no existiría la explotación infantil. Si no se demandaran armas mañana a las doce, pues no habría guerras. Es decir, que los demás demanden mierda, no significa que tú también la demandes -cediendo o vendiendo tu alma a eso-. Eres tú precisamente el que tienes que decidir lo que quieres y protegerlo en la practica o en los hechos, demandando lo correcto en los hechos. No lo contrario.

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Todos los minutos del día atiendes a cerdos interesados mediáticamente, pillos de la imagen y de la palabrería, y te vas tú también cerdeando INVITABLEMENTE, sin darte cuenta. --- Si tú vas al campo, ¿a que no se te ocurre ATENDER a los que están ensuciando?, pues sabes que el que está limpiando es el que tiene la razón: limpia y deja en paz lo natural. Pues, la razón aclara, desenturbia de corrupciones, desconfunde de manipulaciones y deja en paz a cómo son las cosas.

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Los que son verdaderamente INTOLERANTES son esos que nunca dan una oportunidad a lo racional ni a la luz ni a la nada. Por eso hacen su clase de montaje -que les favorece solo a ellos- de mediación espectacular -literaria cerrada o vendida a sus intereses- e imponen, sin respeto a alguna regla racional, sus mentiras; sí, y se las creen, y dogmáticamente las hacen creer. ¿Es algo mínimamente justo o digno o humanitario? Si no estás en eso, con tantos esfuerzos que supone no estar en eso, ¿qué compensación digna tienes?..., ¿sufrir siempre?, sí, ¿ellos solo tienen derecho a tener dignidad?, ¿a vivir?, ¿a respirar?, ¿a ser algo de vida?

LOS ÚNICOS INTOLERANTES SON LOS QUE IMPIDEN LA RACIONALIDAD, ¡Y NADA MÁS!

17 de octubre de 2013

José Repiso dijo...

A cualquier mentira, cualquiera que sea, le es imprescindible hacer la pelota por colarse -impune y premiadamente- en los mecanismos proteccionistas de la sociedad.

Ése hacer la pelota es implantar o forzar un buenismo sobre algo que es objetivamente irracional -o que porta sinrazones-. Es decir, cualquier injusticia quiere forzarse como buenismo -para triunfar como injusticia- y, entonces, utiliza todos los elementos astutos o rastreros: justificaciones rastreras, pillas partes positivas, óptimas cortinas de humo, resaltar la parte buena de cualquier hecho cruel -pues científicamente todo hecho tiene una pequeña parte benévola o no mala-, etc.

17 de octubre de 2013