--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

viernes, 13 de septiembre de 2013

Si todos siguen pensado igual -en obedecer a una sinrazón-, todo seguirá igualEl cerebro sólo evolucionó cuando, frente a lo mismo, se pensó algo diferente.
Tú obedeces a la sinrazón porque te dejas llevar -cediendo todos los valores éticos- por los intereses de los medios de manipulación, por alineaciones religiosas y por costumbres que nunca cuestionas.
Cuando los hombres maten, nunca digas que no matan; cuando maltraten, nunca digas que no maltratan; y también cuando tú lo calles, en ese consentimiento, nunca digas que no eres cómplice.

3 comentarios:

José Repiso dijo...

Todos los minutos del día atiendes a cerdos interesados mediáticamente, pillos de la imagen y de la palabrería, y te vas tú también cerdeando INVITABLEMENTE, sin darte cuenta.


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Si tú vas al campo, ¿a que no se te ocurre ATENDER a los que están ensuciando?, pues sabes que el que está limpiando es el que tiene la razón: limpia y deja en paz lo natural.

Pues, la razón aclara, desenturbia de corrupciones, desconfunde de manipulaciones y deja en paz a cómo son las cosas.

José Repiso dijo...

Para ATENDER lo correcto, primero tienes que saber valorar; porque si no, atiendes ligeramente a la porquería.

Y para saber valorar, no puedes dar de lado a quien he dicho que con miles de esfuerzos limpia, desenturbia y desconfunde (demuestra).

José Repiso dijo...

LA DEMANDA TUYA ES LA BASE DE LO QUE TÚ HACES Y ALIMENTAS:

Se suele decir mucho: "Es que eso gusta a la gente, eso demanda la gente"


Pero todas las injusticias, crueldades o injusticias son... UNA DEMANDA.

Si la prostitución no se demandara en ninguna parte del mundo mañana a las doce, pues mañana a las doce se erradicaría totalmente la prostitución.

Si no se demandara productos fabricados con mano de obra infantil, pues no existiría la explotación infantil.

Si no se demandaran armas mañana a las doce, pues no habría guerras.

Es decir, que los demás demanden mierda, no significa que tú también la demandes -cediendo o vendiendo tu alma a eso-.

Eres tú precisamente el que tienes que decidir lo que quieres y protegerlo en la practica o en los hechos, demandando lo correcto en los hechos.
No lo contrario.