--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

sábado, 21 de septiembre de 2013

La información no sirve si, ésa misma información, oculta e impide información.
La información ha de complementarse al máximo como información; por ello ha de ser: tolerante o abierta -nunca oscura y dogmatizante-, demandante -de cualquier otra información- y autocrítica -en exigirse más inteligibilidad-.
Y, además, no puede ser interesada con demagogias -por crear cortinas de humo para un  dirigismo- porque CENSURA indirectamente a la información real, rigurosa o veraz.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Cada uno se lo monta -y contra los hechos o contra la ética- con su "teatro de bueno"; y, cuanto más poder tiene, más "teatro de bueno" IMPONE; y, cuanto más mediación y negocio de influencias y de peloteo, pues aún más "teatro de bueno" IMPONE a toda falsedad para ya pudrirlo -de ellos- todo. Pero, detrás de eso, queda lo mismo, la realidad, lo que niegan y lo que pisotean, los hechos. En todas las partes del mundo se pisotean los derechos humanos -no hay sitios privilegiados o exentos de eso- pero, en algunos lugares, se pisotean cientos de veces más que en otros; precisamente en donde más poder hay para decir o imponer que no lo hacen o no hacen nada o son muy buenos -para sus conveniencias de más poder y de mentiras-.
14 de mayo de 2011

José Repiso dijo...

Al que tiene bondad, todos los días -por envidias, por intereses o por alineaciones- le "exterminan" o le dañan su bondad; pero, al que no la tiene, no (he ahí un sufrir). Al que tiene capacidad o coherencia racional, todos los días -por envidias, por intereses o por alineaciones- le "exterminan" o le dañan su coherencia; pero, al que no la tiene, no, está libre de eso fácilmente. Pero, por más crueldad, la sociedad SIEMPRE desprotege -prefiere la hipocresía, la imagen y el "peloteo" mediático- al que tiene tanto bondad como coherencia. en...


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Las formas del mentir son... infinitas pero, además, tienen TODOS LOS PODERES; pues bien, a lo que verdaderamente (porque exista una ética; si no, no existe) hay que ayudar, tú nunca lo ayudas, sino cada instante de tus días consientes y apoyas directa o indirectamente a casi sólo sinvergüenzas (entras en tal juego depravado para beneficiarlos; y, luego, dices que la vida es injusta, ¿la vida?, ¡no!, ¡tú!, la vida nunca ha hecho nada)