--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

jueves, 7 de marzo de 2013

TENER CORAZÓN ES ÚNICAMENTE TENER UNA JUSTIFICACIÓN -en cualquier hecho que haces- DE QUE NO LE DAS LAS ESPALDAS A LO QUE ES RACIONAL O ES MOTIVACIÓN PROBADA DE LO JUSTO.
El ser humano no puede ser, con respecto a unas autoridades o con respecto a algún problema -por ej: el hambre-, PASIVO, OBEDIENTE Y CONFORMISTA, sino todo lo contrario: ACTIVO, CRÍTICO Y EXIGENTE. Porque, si no, nunca se resolverá un problema y facilitaría asimismo la irresponsabilidad, la indiferencia y el no compromiso como también, en COMPLICIDAD, el totalitarismo, la opresión o cualquier abuso de poder.
NINGÚN HECHO INJUSTO SE MOVERÁ HACIA EL HECHO JUSTO SI TÚ NO TE MUEVES NEGÁNDOTE A HACER "LO MISMO".

1 comentario:

José Repiso dijo...

Todos van corriendo a ayudar a los sinvergüenzas y pillos del facilismo; ¿fueron todos a ayudar a Galileo o a Hernández? Pues ¡no rotundo! ¿Fueron todos a ayudar a Jesucristo? Pues ¡no rotundo! ---- En la sociedad, se construye y se destruye; en la vida, se construye y se destruye; y porque sigan los valores éticos, se construye y se destruye. Pues la prueba infalible de que se construye es que se APORTA racionalidad y soluciones, ejemplaridad y desobediencia -denuncia- a las injusticias. Sí, Jesucristo, Gandhi, etc. lo hacían, pero ¿con amabilidad los ayudariáis? No casi seguro, ya que es muy incómodo salirse del "silencio cómplice de los corderos" y el bien sin influencias -sin poder- a lo miserable no se reconoce. Existe un "odio subconsciente" de no ayudar a lo que no es poder (gusta arrimarse a los grandes aunque sean corruptos, a los imponentes con violencia de injusticia -la peor-, a los influyentes, a los demagogos porque son reflejo de los que los escuchan, a los guaperas, en....

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Para saber valorar hay que aplicar CON MÁXIMA ATENCIÓN, RESPONSABILIDAD Y CONCIENCIA, unas reglas racionales con unos valores éticos ya muy concretados o específicos.

Pero no astutas pedanterías, terquedades en seguir con sus mentiras -impuestas porque no permiten la contraargumentación-, abusos de dominio, aristocratización de la dignidad -el "solo para ellos"- y maltratos de todo tipo -censuras, ninguneos, usurpaciones de lo público, etc.- que utilizan los escritores e intelectuales españoles.