--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

jueves, 19 de julio de 2012

¿Qué puede decidirse?
Se decide el valorar los hechos -con criterios racionales y éticos o no-, pero no los hechos -que ya están realizados-.
Se decide el valorar la verdad, pero no la verdad misma -que es ajena a tu parecer de decisión-
Se decide -que es lo esencial de lo que es civilizado o equilibrado- el valorar los mismos valores éticos que no puede prescindir un solo bien o progreso óptimo; o sea, que se ha de DEFENDER LO HONRADO -que es un valor ético- contra cualquier ignorante o astuta  justificación de lo contrario, con la consideración de que nunca éste se defiende solo, sino tienes tú el imperativo ético de defenderlo -si no, participas en dañarlo-.
A veces tienes que defenderlo contra Facebook, contra un gobierno, etc., como Jesucristo defendió su cristianismo contra todo.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

LA JUSTICIA EN EL MUNDO -SU BIENESTAR- ÚNICAMENTE DEPENDE DE PRIORIDADES; pero que no las elijan -como hasta ahora- los intereses dominantes y de conveniencia, sino la racionalidad demostrada (quién elige esas prioridades es la clave).

La justicia no puede elegirla quien es injusto, con su código mental y sus leyes injustas.

Por eso cada cual, en responsabilidad, debe defender bien y elegir a quien demuestra o es coherente para que, éste con una autoridad ética, elija las prioridades.

José Repiso dijo...

Si defiendes a un pelotero, pues peloteria habrá. Si defiendes a un cantarin multimillonario, pues más dinero le sumarás. Si defiendes a un chulo mediático del "porque sí", pues chulería tendremos. Si defiendes al Top de los pillos que no dicen nada, pues Top habrá de falsantes. Si defiendes fenáticamente a algo, pues fanatismo habrá hasta en la sopa. Si defiendes a un espectáculo de maltrato animal porque a ti te gusta, pues ¿por qué no te gusta que apaleen a tu perro? -como espectáculo o costumbre lo digo-. Si defiendes a la mercadería en todo, pues es porque solo valoras la mercadería en todo, incluso de tu alma. Etc.