--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

martes, 24 de julio de 2012

CON TANTO CINISMO E HIPOCRESÍA SE JUEGA SUCIO HASTA CON UNO MISMO, pues ¿quién honra al amor mismo?, ¿a lo digno?, ¿a lo justo?  Pero, dejando pasar todo, se apegan a la mierda o a la cobardía moral.
Y no reconocen nada que no esté ligado al juego sucio, a las influencias y a las apariencias; así es, es el tiempo del no reconocer (y si no ven quién hace "el bien", claro, ya no lo reconocen..., burlándose con  ignorancias enfermas,  lo desprecian).

2 comentarios:

José Repiso dijo...

En la vida hay dos posturas: la defensa de la razón y de los que razonan demostrando (donde es imposible que quepa el "todo vale") y la defensa de otros muchos intereses que, utilizados partidaria y demagógicamente, justifican un "bien" forzado y fugaz -de apariencias- que provocará luego grandes males (es el caso del gran bienestar desproporcionado de antes de la crisis que, ahora, está causando muchas miserias).

En España únicamente se sobreprotege en buenismo obcecado la segunda postura; pues a mí no me han facilitado ni a conseguir una sola gota de agua. Al contrario, me la han quitado. ¿Qué ápice de justicia, de dignidad o de humanidad o de conciencia tiene eso? Claro, ni aunque fuera un genocida eso me corresponde?

José Repiso dijo...

De las lecturas o vistas que se ha hecho hoy de SENTIDO CRÍTICO, ¿se puede creer que las de EE.UU. o las de Rusia han sido el doble que las de España? Es como si a un marroquí lo leyeran, no en Marruecos, sino en Irlanda.
Si nunca he sido apoyado desde que nací, así es, no voy a decir lo contrario para traicionar a mi corazón o a mi honestidad.

Si a tu perro lo apaleas desde siempre no esperes que te bese en consecuencia -el perro bastante bueno ha sido con aguantar y seguir fiel a su corazón y sufrir toda la vida-.
Si los fariseos trataron tan mal a Jesucristo, así se expresó él en consecuencia en bastantes honestas expresiones.
Eso, se puede ser bueno, pero no tonto total o traidor de ti mismo o de tus principios éticos.