--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

martes, 31 de julio de 2012

La CONCIENCIA es la relación que existe entre tu ACCIÓN, tu RECONOCER y tu RESPONSABILIDAD; es decir, es un darte cuenta de lo que haces, es COMPRENDER tu hecho o un hecho humano cualquiera en las consecuencias que tiene sobre los demás de daño o de incivilidad.
Por ello, todas tus acciones ineludiblemente deben pasar el EXAMEN -autocrítico- de si han cumplido con los VALORES ÉTICOS, claro, para COMPRENDER TU ACCIÓN ÉTICAMENTE.

Errores frecuentes:
- No comprender ni decidir por ti mismo, o sea, no ser tú mismo ya no afrontando tu responsabilidad (la ALINEACIÓN).
- Ignorar tus hechos a conveniencia -olvido interesado- o los hechos de los demás que se dan en una sociedad donde tú tienes tus deberes y exigencias, o tu parte responsable (la INDIFERENCIA).
- No actuar siquiera ante las acciones no éticas o denigrantes que ves, por evitar cualquier esfuerzo o molestia y, así, coger -si se puede- algún beneficio (la PASIVIDAD).

2 comentarios:

José Repiso dijo...

La injusticia es, sobre todo, un desigual trato a una misma condición y a un mismo logro racional (así es, de un ser humano sólo se sabe que ha recibido injusticias en tales resultados, que "están ahi" o forman parte de los hechos ). Es una desigual valoración -usando varias medidas a capricho-, una desigual compensación a un mismo esfuerzo, una desigual consideración a un digna supervivencia, etc.

Y se hace por ignorancia, intolerancia, fanatismo, chovinismo, insensatez, etc.

José Repiso dijo...

Hay una fantasía en pensar que la DEMOCRACIA va en función del número de personas que forman la clase política, y no de la calidad misma de la política.

Así, la clase política quiere siempre conservarse en un número amplio -sirva o no sirva, o sea adecuado o no sea adecuado- o aumentar en todo lo posible. Claro, eso es considerar en obsesión que el número es importante como privilegio, aunque no sea posible o aunque eso no lo pueda sostener un país.

Sí, todas la clases deben ser afectadas por las consecuencias de una crisis y, de hecho, todas cambian o se adaptan a algo nuevo. No por la fuerza debe haber muchos administradores intocables por seguir administrando de igual manera.