--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

martes, 20 de septiembre de 2011

3 comentarios:

José Repiso dijo...

LA PROTECCIÓN DEL VACÍO (de lo vacuo):

Hay muchos medios que simplemente triunfan porque están AL SERVICIO de un grupo de poder, de un gusto dominante o de una predisposición política. Sí, no demuestran nada, no cambian nada, ni mucho tienen que esforzarse, ¡es el vacío triunfante y defendido por millones!

¡Gusta y se protege lo vacío!; y lo vacío arrasa.

En efecto, el gusto por lo vacío en la sociedad funciona así:
Si tienes un padre LLENO, no gusta, porque está lleno de exigencias y de responsabilidades que te trasladará; en cambio, si está VACÍO, si no te exige nada-y te deja hacer lo que quieras-, ni te propone nada ni te mira llenándote, pues eres ya libre haciendo lo que te da la gana, en lo fácil y sin esfuerzos, ¡y eso gusta!, se apoya rápidamente a borreguismo implacable, haciendo que triunfen los vacíos -las mierdas puras- en la sociedad.

José Repiso dijo...

Mientras vivieron los bárbaros durante mucho tiempo, ÚNICAMENTE VEÍAN SU BIEN -que no lo había, pero lo veían- y veían a los romanos como malignos, imperialistas, soberbios, etc. Pero ellos establecían dicharacheros benevolencias en sus REDES SOCIALES sobre ellos únicamente, al margen de los hechos, o sea, dictaban su bien o al que demostraba lo perseguían, y arrasaban pueblos y violaban niñas...; pero ellos insistían -sin demostrar nada- que hacían lo correcto.
Esto es lo que pasa en España, ellos siguen y siguen, pero sobre esa base que, a perversión buenizada, fijan.

En estos tiempos de confusión y de no reconocer nada... se arrasa mucha dignidad, se destruye...
Cuando seres humanos hay que nunca reconocen razón...¡DESTRUYEN SIEMPRE!, y yo no he visto aún que reconozcan un ápice de algo (entre ellos sí, pero eso no vale, es como si ladrones demostrasen a ladrones que no son ladrones).

José Repiso dijo...

En España, tires por donde tires, todo es justificar lo injustificable, con un truco o con otro truco, con una astucia o con otra astucia, con un descerebramiento o con otro, con mil caras o con cuatro mil, etc., se la averigüan para lo más atroz hacerlo bonito, la complicidad hacerla cotidianidad, la mentira total hacerla certeza destruyendo todo lo que no vaya acorde a su intolerancia, haciendo un campo de concentración para la razón y para lo que sea contrario a ellos...



Ellos sí todo, o casi todo o mucho...
pero ni la millonésima parte de un segundo han permitido de dignidad, de derechos, de algo, de vida ni a mí ni a las personas que he demostrado que son las únicas que sí tenían corazón o ética (¡ellas jamás!).


Pero, con total seguridad, a Jesucristo lo hubieran crucificado una vez y otra miles de veces.