--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

lunes, 19 de septiembre de 2011

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Todo medio de comunicación objetivamente MANIPULA si:

- no da la máxima prioridad a la verdad (o a lo que se demuestra),

- utiliza información para silenciar otra,

- no sabe valorar la relevancia de una información sobre otra,

- impide que sus detractores o sus oponentes se expresen,

- desprecia el librepensamiento,

- se escuda o se protege a través de cualquier fanatismo (religioso o extremista en donde las reglas de la razón no están presentes).


Y, si hace algo de eso, MANIPULA; ya sea de izquierdas, de derechas, del medio o de ideal propio.

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Con respecto al saber valorar la relevancia de una información sobre otra, se ha de hacer una información pública:

- Si es una verdad de interés racionalmente público, recientemente demostrada.

- Si hace descubrir un gran engaño o estafa -o acto delictivo o violación de los derechos universales- a muchas personas.

- Si da alguna voz a una marginalidad que anteriormente no la tenía.

José Repiso dijo...

HAY RECURSOS TOTALMENTE LEGÍTIMOS Y TOTALMENTE ÉTICOS DE AUTODEFENSA:
Mientras el mundo ha sido mundo deben existir, como autodefensa, unos últimos recursos para esos que, en extremo corrupto, no le es válido nada: NI LA RAZÓN, NI LA ÉTICA, NI NADA.


SOBRE EL ELOGIO DEL INSULTO
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Una niña, por ejemplo, ha sido violada durante toda su vida por su padre y éste le dice que no le ha hecho nada y aún sigue violándola; pues, ahí, ella OBLIGATORIAMENTE - si es ética, respetándose a sí misma- ha de insultarlo de una u otra forma; a continuación diré las formas que hay:

Claramente el insulto peor siempre ha sido el desprecio; pues los términos "insulto" y "desprecio" significativamente conllevan lo mismo y, si son lo mismo, en evidencia efectúan lo mismo o hacen lo mismo pero, el insulto, es más explícito o más honesto al evitar rodeos o hipocresía.

Ahora bien, como todo, está el desprecio o insulto gratuito -injustificable- y el racional -justificado ya racionalmente- que corresponde a hechos demostrables.

Es decir, siempre existirá que a un asesino se le diga asesino, y a un mentiroso se le diga mentiroso, y a algo bestial se le diga algo bestial y a un bestia se le diga bestia. Pues eso son desprecios, son insultos. Ningún ser humano en toda la historia ha sido ajeno a ellos, pero unos no los han necesitado por contar con muchas protecciones o defensas y, sin embargo, otros lo han necesitado -en defensa de su integridad ética- correctamente. O sea, que un judío ante los nazis no puede recurrir a la razón -que no sirve en este caso- o científicamente no puede recurrir a nada que no sea el desprecio, se mire por donde se mire. Pero... ¡evidentemente tendrá que recurrir a algo!, ya no quedándose pasivo y desamparando él mismo a su propia dignidad.

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Y a lo que nunca una persona honrada debe renunciar es a la precisión de las definiciones; si no, es renunciar a uno mismo y a su mismo pensar.