--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

jueves, 15 de agosto de 2019

¿Quién ayuda a la Luz de una vez? Pero ¡de verdad, no con bla-blas o con el no incomodar a poderes, en unos malvados-excusados consentimientos! 
En el fondo, si a mí me demuestra alguien racionalmente que estoy en un error (y tal error daña-mata a muchos) pues, si no lo reconozco en responsabilidad o en ética, soy un destructor que no respeta a ningún bien y en verdad no merezco ni la vida y sí todos los insultos y castigos posibles. ¡Así es el bien en defensa propia, así! ¡Claro, que es el bien el que tiene la mayor defensa propia de todo el Universo,  por ejercerla!
Pero ocurre que eso no lo hago yo jamás, ni en pintura, el eludir un error destructor,  sino ya sí lo hacen objetivamente incontables españoles, que encima son ayudados por tantas cosas y por mis propios recursos «de los públicos», y encima reciben todos los premios de tantas cerrazones-alineaciones literarias que existen, y encima TODO LO TIENEN A FAVOR descomunalmente, ¡todo!, para engañar a todo bien y al mismo Dios. En intento.
¡Ojo!, es únicamente el que crea sinrazones el que destruye (y la guerra, el hambre, la desigualdad, etc. son sus resultados). Sinrazones que camuflan a través de confusiones, que se hacen bonitas demagogias o retóricas, que se buenizan al fin y al cabo con muchas triquiñuelas que hay (pero todas utilizan a la cultura, a la patria, a la tradición, a comportamientos alineados-inconscientes o a lo que se llama "tener formas", sí, porque éstas adoctrinadamente siempre deforman la equidistancia o el "tener razón consecuente en cada contexto-realidad"). Así es, únicamente por crearse sinrazones de inmediato se destruyen equilibrios-razones-sensateces. Pero monstruosamente ocurre que, el que crea sinrazones, tiene espacios a porrillo en los medios de comunicación, en la administración, en las infraestructuras de cualquier enseñanza, en la poesía, en la economía y..., ¡mira!, ¡hasta en mi sopa!

2 comentarios:

José Repiso dijo...

TODO LO QUE SE DICE
sin estar avalado por la razón
es objetivamente un DICTAR,
o sea, una sinrazón que se impone
solo por ser sinrazón
(no ya por ser Luz-razón-sensatez).

José Repiso dijo...

Las MENTIRAS que han durado tantos siglos tienen una retórica, una lindez o un poder de convencimiento infalible o perfecto (exacto, con sus organizaciones ya estables y prestigiosas, convocando cursos y concursos literarios y honores de «sabiondez putrefacta») para que incluso tú las sigas creyendo o aún apoyando.
Ya solo iluminará lo que nunca jamás ha oscurecido algo: la razón o decentemente la coherencia ética. Y no hay que buscar que te crean, sino que nunca puedan racionalmente descubrirte engaños o errores de haber fallado a la verdad.