--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

miércoles, 9 de marzo de 2016

La luz es la luz y no es de los que la utilizan para sus intereses de no luz. Asimismo, la razón es la razón y no es nunca de los que la utilizan (instituciones, ciencia, mediáticos, abarcadores o robadores de espacios destinados a la ética, etc)  para sus intereses de no razón. Pero, sobre la base real o sobre la acción, objetivamente la razón de alguien es nada más que los resultados que tiene de probaciones o de aportaciones de razón. Así es (¡basta de sus manipulaciones y negocios sin escrúpulos!), siempre únicamente indicarán los resultados la formación que tenga alguien. Y en mi caso, siempre he dicho en mi currículo que mi formación es infinitamente perfecta,  o sea, tal perfección decentemente avalada por miles de resultados (probaciones irrebatibles y aportaciones invendibles de razón) frente a casi ninguno de ellos o de los que quieren reprocharme algo. Y eso es lo único válido mientras no se demuestre otra cosa (¡no va a ser la Tierra cuadrada porque les dé la gana a cara dura)
Más claro, siendo totalmente perfecta mi formación, no, no la cambio ni permitiré que me la quiten ni tan siquiera a cambio de toda la que tengan cien científicos juntos -afectada de mucha antiformación de razón o de ética-, ni siquiera cien políticos -afectada de corrupciones- ni por nada ni por la que tenía Einstein. Exacto, lo limpio hay que defenderlo, pues eso es el demostrar alma, y también eso es lo único válido mientras no se demuestre lo contrario (¡no va a ser la Tierra cuadrada porque les dé la gana a cara puerca o dura!).

1 comentario:

José Repiso dijo...

La formación, en objetividad, y lejos de bla-bla-s interesados o falsos, la indica únicamente los resultados.
Es decir, LOS RESULTADOS DE DEMOSTRAR RAZÓN únicamente o nada más son los que indican la formación.
Otra cosa son cuentos o falsedades o corrupciones o humillaciones de pisotear todo bien