--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

sábado, 20 de julio de 2013

¿QUIÉN PIENSA EN TI?
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Te mueves en un entramado de intereses y, así, te utilizan para unos o para otros inevitablemente -en el subconsciente colectivo-. Estás y eres necesario por tu voto, por enriquecer -a través del consumo- a una competitividad, por fortalecer un corporativismo como un seguidor -un número- más, etc.
Pero, ¿quién piensa en ti como sólo ser humano?
Ésa es la verdad y el fondo de todo; y, objetivamente, sin engaños y sin retorcidos intereses, piensa en ti: -quien defiende exclusivamente derechos humanos -no otros rollos o trampas-, -quien defiende la razón sin rentabilidades -y no las sinrazones para sacar tajada de imagen o influencias-, -quien lucha sin corromperse de mediación maquilladora contra cualquier injusticia o sinrazón -no contra lo que le conviene, como hacen todos los actuales buenistas hijos del diablo-.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Hay quienes jamás evitan el dolor de nada (¡solo lo crean y lo siembran!), puesto que ni siquiera comprenden lo que es una injusticia ( y al no saberla... la crean a decenas por día). ---- Al mentiroso, le ayuda mucho o todo (fanatismo, grupos de poder, intereses de mercado, de manipulación o de dominación, etc.) a difundir su mentira; por eso el mentiroso cuenta siempre -con pillería- como tu colaboración para una nueva mentira suya.
Reflexiona: ¿Cuántas veces se ha simulado que ya hay justicia? y, sin embargo, nunca la ha habido. ¿Cuántas veces que algo significaba la paz mundial y nunca lo fue (la guerra de Irak, etc.? Te creerás miles de cosas... siendo mentira total del poder.

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Para saber valorar, obligatoria o imprescindiblemente hay que saber -demostrándolo- la utilidad y la inutilidad de las cosas conforme solo a la racionalidad-ética. Eso es todo y eso es lo sencillo. Pero hay usadas inutilidades constantemente -hasta la saciedad- porque son útiles a caprichos y a sinrazones de rentabilidad egoísta o privada, porque... interesan a diferentes sinrazones de poderes y de descerebrados medios (a ellos sólo les interesa eso, no se gastan un céntimo en buscar otra cosa que no esté escenificada en manipulación hacia sus rentables sinrazones); cierto, en un sin valorar al que demasiados ayudan y premian, ¡sin escrúpulos! La crueldad siempre ha sido premiada, objetivamente; a Jesucristo -que se desligó de la crueldad- lo pisotearon y lo pisotearían los buenistas satánicos de hoy que no toleran jamás la verdad, que no toleran jamás al que demuestra, que no toleran jamás a uno que no tenga alineada ya su alma o vendida a los intereses del mercado, de un partido...

José Repiso dijo...

En el fondo, ¿qué es FRIVOLIDAD?, la que utilizan el poder y los medios. Pues separarse pillamente -con una, dos o más excusas- de lo racional o de lo real, enturbiar interesadamente la verdad por medio de cambiar de tema -cortinas de humo-, confundir, elogiar o engrandecer lo nimio, alimentar la vanidad de lo fanático o de las demagógicas causas, etc.

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La esencia del Bien es la aplicación A UN CIEN POR CIEN de la honradez, de la honestidad, del no maltrato a animales, de la tolerancia, etc.; no en menos porcentaje a través de justificaciones, excusas, trucos, pillerías, influencias, bonitas imágenes en escena, etc. A ver si se enteran de una vez, a ver, aunque fuera lo único que se enteraran los ultrarratas...

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En cuanto alguien haga una valoración crítica, critique con razón, denuncie o rechace indignadamente algo, va a chocar ¡siempre! con la imagen de algún poder. Eso es, todo poder sobreprotege con presiones y abusos su imagen -con IMPOSICIÓN-, impidiendo la base de la libertad humana: la libertad expresión, guste o no guste, ofenda o no ofenda (sí, ¡todo ofende cuando denuncia crueldades sobreprotegidas!; es decir, deslucir algo con cualquier objeción o rechazo significa ya quitarle imagen). Además, la razón en su amplio contexto ofende "per se", porque se dirige a vencer lo establecido, debilitándolo en sus privilegios injustos y en su imagen injusta, que se establece siempre oprimiendo a los demás o a bastantes; por el contrario, la imagen estrictamente personal jamás oprime a nadie, al no tener suficientes recursos de presión, es solo desarmadamente personal, guiada sólo de riesgos o sacrificios personales.