--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 29 de abril de 2012

España únicamente valora todo lo que tiene que ver con lo insensible, con lo irracional, con lo injusto y  con toda crueldad hipócrita y cínica. Y lo justifica impunemente con todos los trucos -de conservar poder y mentira- y montajes posibles.

4 comentarios:

José Repiso dijo...

BALANCE DE LO QUE SE HA DEMOSTRADO ÚNICAMENTE DE LA REALIDAD:

- Nunca una persona, a la cual le he verificado ética, ha sido valorada en España.

- Nunca una persona, a la cual le he verificado coherencia racional, ha sido ayudada en España.

- Nunca una persona que protege los derechos naturales, ecológicos o de todos los animales, ha sido ayudada en España.

- Nunca una persona que empezó -pues el valor está en el empezar a cambiar algo, no en el seguir unas reglas hipócritas- a defender los derechos de las mujeres fue respetada en España.

- Nunca un reconocimiento español ha ido a REPARAR a las víctimas del Franquismo o del mayor genocidio del mundo -en el contexto de la impunidad-.

- Nunca un reconocimiento español ha ido a REPARAR a las consecuencias del expoliante y sangriento colonialismo o del mayor exterminio indígena de toda la historia.

- Nunca España ha luchado como un pueblo -para reconocer, en una conciencia de único pueblo, sus errores-; sino, desde el principio, siempre a modo de organizaciones o de pueblos de taifas.

- Nunca España promovió ni defendió un movimiento cultural -nuevo, transformador u original mundial- debido a su aislamiento postmedieval y totalitarismo tradicionalista.

José Repiso dijo...

- Yo me he dedicado toda mi vida a defender una cosa solo (lo ético, lo racional y la vergüenza) y no lo contrario, lo que me ha supuesto una esquilmación y desprotección de mis recursos vitales. Por esa causa o condición, no me he escondido nunca ni me he vendido -para cederla- nunca.

- Nunca me ha movido el dinero, el poder, la fama, etc. para desvirtuar o vender esa causa.

- Todas las migajas de pan que me he comido en mi vida han sido totalmente "sudadas" por mí.

- Nunca he sido protegido en mis derechos humanos, ni en mi dignidad, ni en mis compensaciones éticas.

- Nunca he hecho un bien que haya sido compensado o agradecido, sino que he tenido que sufrir hasta las últimas consecuencias.

- Mi trayectoria de humano -con documentos, testigos, etc.- demuestra que siempre he estado en las esenciales causas de bien del mundo (por la ecología, por los derechos igualitarios de la mujer, contra la explotación, etc.).

- Nunca me he apuntado a una organización o acción que justifica algún mal, para ser cómplice.

- Nunca he recibido un céntimo por hacer un bien, ni he ganado un céntimo en un trabajo que a corto o a largo plazo crea un mal o lo provoca.

- Nunca le he dado las espaldas a una persona que sufre alguna injusticia; puesto que, si lo hubiera hecho, me daría vergüenza y horror mirarme a la cara.

- Nunca he valorado las imágenes ni las apariencias en nadie, sino sus sensibilidades y lo que demuestra.

- Nunca he protegido a alguna mentira, ni la he consentido en mí por honor a mi vida y a mi conciencia.

- Nunca he utilizado un juego sucio de marketing, peloteo o de aprovecharme de influencias para un libro mio, para un trabajo mío o para ser conocido.

- Nunca he vendido un bien mío -libro, artículo, etc.- para conseguir lujo o poder.

- Nunca he maltratado físicamente a nadie, ni psicológicamente -es decir, por una objetividad, a modo seguido o en reincidencia- a nadie.

- Nunca he le quitado a alguna persona de condición ideológica, religiosa, de género o de raza, en conciencia alguno de sus derechos humanos.

- Nunca he alimentado la demanda de algo que deteriora la imagen de la dignidad de la mujer o de un grupo marginal - prostitución, sexo de niños, etc.-.

- Nunca me he olvidado de que un juego limpio en valores éticos y en demostrar las cosas es solo lo más importante... para defender la justicia, para defender la dignidad y para defender la conciencia -sí, no existe conciencia sin eso-.

- Nunca me mueve que este blog -o cualquiera mío- consiga apoyos o poder o aristocracia mediática, sino que sea totalmente limpio a solo alma.

José Repiso dijo...

Replicando:

El saber valorar, para que sea real u objetivo, ha de tener un orden esencial de priorización.

Sí, si demuestras esa capacidad, has de valorar -en esencialidad- a tu madre o la persona que corresponde a la que te ha criado, luego a tíos, amigos, profesores, etc. Pero, lo que no puede suceder es que valores primero a tus amigos, luego a Popeye, luego a tu mascota y luego a tu madre. Pues... indica eso, ¡claramente!, que no sabes valorar.

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En el contexto racional, lo mismo, se valora primero LO QUE ÚNICAMENTE RACIONALIZA O DEMUESTRA, luego a quienes honran a intereses o instituciones de tendencia racional, luego a los que tienen imagen de una coherente trayectoria, luego a...

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En el contexto social o de pueblo, lo mismo, se valora esencialmente al que demuestra esfuerzos racionales o éticos, y luego al presentador o actor, y luego al mediático o al tonto del reality. Pero lo que nunca puede suceder es que se empiece al revés; porque, ¡clara y objetivamente!, no se sabe valorar.

Más claro, el pueblo de EE.UU. o la raza de color "negra", debe valorar primero a Luther King y luego otras cosas seguidas...;
el pueblo indio a Gandhi y luego a otras cosas seguidas...
en otro pueblo a Hernández o a cualquier otro sabio o ejemplar en toda su vida -pero que nunca viviera sin apoyo o se muriera agonizando en la cárcel-.

José Repiso dijo...

En el contexto literario o de un concurso literario, lo mismo, se valora primero la sensibilidad -que es el alma del arte-, luego la originalidad natural sin artifio, luego la originalidad muy ingeniosa con artificio, etc.