--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

miércoles, 9 de noviembre de 2011

La monja de 35 años de edad, budista se quemó hasta la muerte la semana pasada en protesta contra el régimen chino en el Tíbet. Fue el 11 de monje tibetano, monja o monje auto-inmolado en el Tíbet en los últimos meses.

4 comentarios:

HUMBERTO dijo...

Es cierto, José, eso tan importante del reconocer.
Si no reconoces que tienes un hijo no lo cuidarás ni lo dignificarás jamás y si no reconoces a quien tiene la razón nunca se dignificará ni a él ni a la razón misma, jugando al juego sucio sin ética.

José Repiso dijo...

A PROPÓSITO DE LOS INMORALES -Y, POR TANTO CRUELES ESPAÑOLES-:

Si yo nunca he recibido HECHOS de dignidad ni de derechos humanos ni de nada de bien de ellos, ¿que tengo que decir que sí?, ¿decir sí A LA FUERZA y contra cualquier modo de defenderme?

Más claro, si un niño ha sido maltratado durante toda su vida por sus padres, entonces, ese niño debe decir A LA FUERZA que no ha sido maltratado, exterminándose también su pensamiento y su libertad de expresión.

¿Es que hay que decir a la fuerza lo que otros quieren que se diga y a la fuerza y con más aún humillaciones?

Pero SIEMPRE UTILIZAN EL MISMO TRUCO, el que no se les ofenda; pero, si se han REALIZADO HECHOS CRUELES, ¿cómo se puede decir eso de forma que no ofenda?

Más claro, ¿cómo les puede decir el niño que ha sido siempre maltratado por sus padres que sus padres son maltratadores y crueles sin que los padres se ofendan?

¿Existe el decir algo pero que no diga lo que se ha de decir?, ¿existe un antidecir para decir?

(YO ÚNICAMENTE BASO TODO LO QUE DIGO EN HECHOS QUE DEMUESTRO -y nunca he dejado un hecho sin demostrar-, ELLOS NO, ¡ESA ES LA DIFERENCIA!)

HUMBERTO dijo...

y cómo puede decir el Dalai Lama que lo que les pasa en hechos a tantos tibetanos es un "genocidio cultural" con sus acciones genocidas, solo hay una forma de decirlo: diciéndolo dignamente

José Repiso dijo...

Sí, Humberto, nunca unos nazis reconocen a los que no son nazis -y esa es la máxima crueldad que existe-.
No hay remedio...