--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

miércoles, 16 de noviembre de 2011

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Muchos practican la intelectualidad del exterminio, hacen prevalecer la suya de muchos modos ante la que es demostrada, sin más recursos que eso.

José Repiso dijo...

Sí, la mierda en el alma de los "intelectuales", españoles es total, absolutamente total, en hechos y en solo hechos que ellos hacen. Y luego dicen que tal es malo o tiene un defecto... ¿y ellos?, ¿se han visto la objetiva mierda en sus almas?

José Repiso dijo...

LA SENSIBILIDAD Y UN DEMOSTRAR LIMPIO -Y DE VERDAD- ES DEBILIDAD; Y LA FUERZA IRRACIONAL -DE INFLUENCIAS- Y MATERIAL ES VENCER:

"Hoy día recibimos una enorme cantidad de información, las más de las veces, sesgada. Pese a los filtros, la verdad, o parte de ella, termina por aparecer si se busca. Es una debilidad de consecuencias temibles buscar la verdad, luchar contra la injusticia y la barbarie, pero además de una debilidad –según los cánones impuestos por los fuertes y compartidos por muchos más-, es un error, pues quienes se preocupan, se irritan o se rebelan contra la injusticia, tienen muchas más posibilidades de ser infelices, de sufrir, de vivir insatisfechos en la impotencia que quienes ven la vida pasar sin dedicar un segundo a lo que ocurre a su alrededor, sin plantearse ni una sola vez el por qué de tanta barbarie premeditada, de tanto abuso insensato, de tanta crueldad. Hasta el punto de que hoy muchos psicólogos y psiquiatras del primer mundo, ponen en práctica estrategias conductitas encaminadas a librar a sus pacientes de cualquier influencia negativa, bien provenga de los medios de comunicación, de los amigos débiles o de la calle, recomendándoles que busquen personas fuertes, siempre positivas, que banalicen lo que pasa en el mundo, que sean capaces de abstraerles de la realidad y de insuflarles energía y autoestima. En la actualidad, ser ciego, sordo y mudo, no es signo de sumisión, sino virtud, fortaleza, una cuestión de salud personal."
Pedro L. Angosto