--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

domingo, 11 de julio de 2010








para siempre

para...

siempre

3 comentarios:

José Repiso dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
José Repiso dijo...

Algunos se consideran humildes pero, al final, se llevan -o siempre se han llevado- todo lo que el poder -y sus peloteos- da.
Humilde, ¡sí!, de verdad lo fue mi padre, al que nadie le permitió siquiera un céntimo y, además, siempre vivió EN la pobreza; o sea, comprendiendo la pobreza, comprendiendo -y SIENDO- la humildad.

Sin rodeos, se es humilde -de "condición"- sólo por procedencia o porque SE VA a la humildad, a mancharse uno o a mojarse de lo que es -por estar enraizado o influido de ella-.
Otra cosa -distinta- es la actitud humilde que ya tiene alguien en concreto porque es verdaderamente responsable y, sobre todo, autocrítico. Así, un rico, un poderoso o un privilegiado en recibir recursos y favores puede tenerla -que lo veo difícil- lo mismo que a un mentiroso patológico, en un momento determinado, le da por tener una actitud sincera.

Pero los medios "de poder" y de las movidas a la ligera en manipulación frecuentemente están en ese juego de mentiras -de disfraces- que le es necesario porque benefician muy bien a sus allegados -lo cual deja todo lo indigno tal como está, "fijo", olvidado-, bajo lemas de "mi país es el humilde", "nosotros somos los que más hemos trabajado en eso" -ignorando en qué miserias lo han hecho los demás- y otros cuentos de tal... falsedad.

José Repiso dijo...

Yo he perdido miles de cosas por defender mis principios y para no engañar ni a los demás ni a mí mismo; mientras que esos cerdos que van de buenos, de todo juego sucio se han aprovechado.