--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

miércoles, 28 de julio de 2010

En definitiva, con una u otra, con cuatro o cuarenta justificaciones éticamente injustificables, REALIZAN Y NO EVITAN SU AGONÍA -en culpabilidad y en complicidad respectivamente-. O sea, en un sadismo total, en una crueldad objetivamente total, lo justifican (por esto, por lo otro, que el que no quiera ir que no vaya, que es propio de cabronismo íntimo o es un símbolo locuelo, que es fiesta violentamente bonita o sangrienta, que es...; y, como son HdP, no se enteran: ¡que TÚ NO TIENES DERECHO, NINGUNO, A HACERLE SUFRIMIENTO -GRATUITO O EVITABLE- A NINGÚN ANIMAL!, NI TIENES DERECHO SIQUIERA A SER CÓMPLICE DE ELLO, SEAS QUIEN SEAS, SEAS ESPAÑOL, SEAS DOMINICANO O SEAS DE LA ANTÁRTIDA. Haz un espectáculo maltratándote SÓLO A TI MISMO -o pégate un tiro a lo patriótico-, y deja lo demás EN su digna PAZ

2 comentarios:

José Repiso dijo...

CONSIDERACIONES DE PRIORIDAD:

- Nunca, por alguna de las manifestaciones aquí expuestas, he tenido una rentabilidad, sino miles de presiones (donde entran amenazas, desprecios, etc).

- Ni la cultura, ni la costumbre ni la libertad, ninguna, pueden justificar lo injustificable. Además, la cruedad no es más que "una libertad sin limitaciones". Y, en realidad, no hay crueldad en el mundo que no haya sido parte ya de alguna cultura.

- Nunca se ceden los privilegios que da algo injusto de una manera suave, tranquila o "cariñosa" (no ha existido en toda la historia), sino por medio de acciones contundentes de protesta o de "luchas".

- Toda injusticia es esencialmente cruda; por lo tanto, en consecuencia o en coherencia, el exponerla también es algo crudo, el luchar contra ella o el erradicarla también -no caben flores o coloridos para despistar ahí-. Eso es lo que hay; si no lo quieres para ti o para tus hijos o para el mundo, pues ¡haz algo!

- La compasión siempre hay que merecerla sólo por la desprotección que tenga alguien que, sin proteger al mal y sin hacer -de "hechos", en ceñimiento a lo sólo objetivo- daños, está olvidado por esos buenistas -que, en definitiva, lo tienen todo, incluido el poder en todos los sentidos- de turno. Por eso hay que tener compasión, primero, por los que son débiles ante sus "buenistas" depredadores.

- La única prioridad que está por encima de las demás (incluso por encima de patria) es la dignidad de un ser humano; ésa es la mía.

- Durante bastantes siglos los medios de comunicación sólo han dejado hablar a los apologistas de una injusticia, lo justo sería que ahora durante algunos años o días -por piedad- hablasen los otros.

- Si te pica -porque no te beneficia- la erradicación de algo injusto o cruel, antes de ser una irrefrenable bestia intolerante, ráscate que eso es muy bueno -por lo menos tranquiliza al cabezo... en su cerrazón pataleante-.

José Repiso dijo...

Los políticos siempre se agarran a lo mismo: a no dejar que se escapen votantes aplicando la MÁXIMA DEMAGOGIA, no la autocrítica, no la justificación ética, no la honestidad.
Una injusticia si la apoyan muchos ellos la secundan para sacar tajada; si la apoyan pocos, van como locos contra esos, de forma reaccionaria y teatral con la bandera a toda vista.
Dirigen desde arriba guiando y dando clases de civismo y de valores cuando, en realidad, no demuestran alguno; pues ser ético es NO JUSTIFICAR NUNCA algo que no sea ético, eso es la coherencia ética, y no se puede elegir a conveniencia o a juego sucio como hacen. Ese es el ejemplo que dan a sus hijos y a la sociedad en general: ser un miserable de piel hacia dentro, donde no sirven máscaras.