--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

miércoles, 26 de septiembre de 2018

EN LA ÉTICA O EN LO ESENCIAL, NUNCA ESTÁ EL DINERO: Un tonto, por mucho dinero que tenga, siempre será tonto. Un error, por mucho dinero que tenga, siempre será error. Una maldad social, por mucho dinero que tenga, siempre será maldad. Una apariencia, a base de dinero, será sí o sí apariencia.
El dinero es el equivalente al TRUEQUE pero sumándose lo sofisticado o la especulación; o sea, NO CREA NADA pero, por él, se consiguen los medios para crear "algo",  ¡y no todos los medios!
EN LA ÉTICA O EN LO ESENCIAL, NUNCA ESTÁ LA EDUCACIÓN: Un tonto, por muy educado que esté, siempre será tonto. Un error, por mucha educación que exhiba, siempre será error. Una maldad social, por mucha educación que haya recibido, siempre será maldad (además,el adoctrinamiento es una educación). Una apariencia siempre es una educada apariencia.

EN LA ÉTICA O EN LO ESENCIAL, NUNCA ESTÁ EL RESPETO:
Un tonto, por muy respetuoso que sea, siempre será tonto. Un error, por mucho respeto que dé, siempre será error. Una maldad social, por mucho respeto que presuma o se atribuya con marketing, siempre será maldad. Una apariencia, no por respetar deja de serlo.
El respeto, objetivamente o a verdad total, se lo inventó siempre una situación de poder(un temer al otro que tiene más poder en la antigüedad). Sí, se lo inventaron los faraones, etc. La gente mayoritariamente semejante o el pueblo se tenía "un roce afectivo-empático" ,"un apego","una hospitalidad", NUNCA UN RESPETO.
EN LA ÉTICA O EN LO ESENCIAL, SIEMPRE ESTÁ LA RAZÓN: Un tonto,por tener ya un poco de razón,pues ya no es tan tonto. Un error, cuando se le aplica solo razón, deja de ser error. Una maldad social, si se atiene desde un momento determinado a la razón, deja de ser maldad. Una apariencia cae o desaparece con razón.

1 comentario:

José Repiso dijo...

También, tener razón conlleva ya todo lo ético,
no existe persona en el Universo
que, ateniéndose únicamente a la razón,
haya dejado de respetar
un solo segundo de su vida;

o sea, razón y respetar es "la misma substancia vital".