--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

viernes, 28 de junio de 2013

No, nunca puede decir alguien que "respeta" al mismo tiempo que no permite y no reconoce racionalidad -pues mentiría objetivamente-; no, nunca puede decir alguien que "no está en el prejuicio" cuando, en realidad, no está situándose con rigor en la racionalidad o en sus reglas, e inevitablemente... prejuzga -pues prejucio es, de antemano, un prescindir de juicio racional y de sus reglas-.
Como anteriormente indicaba: El gobierno chino se cree que está en la razón, los islamistas se creen que tienen la razón, los españoles que están podridos hasta la médula -y salen en televisión todos los días para disimular- se creen que tienen la razón pero, como tienen poder e influencias, IMPONEN eso, los que roban y roban se creen que tienen la razón, los partidarios de tal capricho o pedantería de poder también, etc. Lo que ocurre es que el que tiene más terreno manipulado a un máximo poder -o con usurpación de recursos- gana -el robador GANA SIEMPRE AL ROBADO-; o sea, la sociedad paradójicamente siempre ayuda a que siempre gane... ése. Pero es lógico: la sociedad de los bárbaros AYUDÓ ÚNICAMENTE a sus bárbaros, etc. Y que sufra "lo mismo"

De los deseos de muchos intereses no imprescindibles, de tener servidumbre, de usura y de codicia.

1 comentario:

José Repiso dijo...

Para saber valorar, obligatoria o imprescindiblemente hay que saber -demostrándolo- la utilidad y la inutilidad de las cosas conforme solo a la racionalidad-ética. Eso es todo y eso es lo sencillo.
Pero hay usadas inutilidades constantemente -hasta la saciedad- porque son útiles a caprichos y a sinrazones de rentabilidad egoísta o privada, porque... interesan a diferentes sinrazones de poderes y de descerebrados medios (a ellos sólo les interesa eso, no se gastan un céntimo en buscar otra cosa que no esté escenificada en manipulación hacia sus rentables sinrazones); cierto, en un sin valorar al que demasiados ayudan y premian, ¡sin escrúpulos!

La crueldad siempre ha sido premiada, objetivamente; a Jesucristo -que se desligó de la crueldad- lo pisotearon y lo pisotearían los buenistas satánicos de hoy que no toleran jamás la verdad, que no toleran jamás al que demuestra, que no toleran jamás a uno que no tenga alineada ya su alma o vendida a los intereses del mercado, de un partido político o de líneas de fariseísmo o dominantes.