--------------Cuando no se le ayuda a la verdad, la mentira se impone (y sus daños).

martes, 12 de diciembre de 2017

De manera objetiva, en razón irrebatible o en verdad demostrada, RESPETAR éticamente es cuidar (por aprendizaje y conciencia) el bien público (razón, recursos sociales y naturaleza) por encima del bien privado (ambiciones, gustos, adornos, excusas particulares). O sea, en claro con alguna sinrazón ya jamás se respeta (esto es tantísima verdad como que la Tierra gira alrededor del Sol). Más claro, con exterminio no hay vida;  pues, igualmente, con sinrazón  (tuya o de quien sea, o ya por ser tú cómplice de alguna sinrazón)   tú no respetas.

En un mundo de mentiras (de tantísimas sinrazones establecidas), la única sensibilidad de bien o respeto que allí puede existir es el esfuerzo del decir la verdad en un compromiso o responsabilidad-respeto con la realidad. Así es, ¡exactísimo!, del SENTIR LO QUE EXISTE, no de sentir mentiras y manipulaciones-cacaos mentales.

2 comentarios:

José Repiso dijo...

Tú con luz, sí siempre respetas.

Con tolerancia (a identidades o a lo personal incambiable, jamás a otra cosa), sí siempre respetas.

Con razón, sí absolutamente siempre respetas, y demasiado (digan lo que digan).

Pero tú con cualquier sinrazón, JAMÁS RESPETAS (aun te vistas de rosa buenista-simpática-encantadora, aun tengas 200 millones de seguidores, aun utilices cien disfraces por segundo para engañar a todos).

La verdad es la verdad.

Así es

José Repiso dijo...

Siendo SEGUIDOR de alguna sinrazón, sí, con esa terquedad o alineación irresponsable, tú objetivamente vas conduciendo lo que te parece bien (y que haces en error) hacia el mal.

Y ¿cómo sabes que es sinrazón?
-Pues obviamente porque alguien te lo demuestra, no el aire. Sí, yo llevo 40 años demostrándotelo, otra cosa es que me des las espaldas, o extermines mi demostración irrebatible como has hecho con todo, con Dios incluso.
LA LUZ TE DEMUESTRA QUE ES LUZ (esa es su misión) aparte de que tú la apalees.


Más claro, si Dios viene, te demuestra que es Dios (se parte el alma en ello)
y tú luego lo niegas o lo apaleas, ¿qué quieres que él... ya haga?,

¿que se mate o se arrastre a tus pies?