
Al paso, ¡sí!, un abogado, en un programa de esos de la "ligereza", de la sinrazón y del griterío contumaz a lo macho, ha dicho -creyéndoselo él- que los fusilados ya tienen una suficiente dignidad enterrados entre... sus compañeros -acabando a lo fácil así el problema, con su "FIN", como en las películas-; pero ¡bueno!, ¡sí!, y ¿un caso en que fue uno enterrado con un perro? -¿es eso relacionar las dignidades? -¿quién decide a la fuerza "el compañerismo"?-, y ¿qué tales compañeros y qué leches si algunos fueron enterrados hasta con desconocidos?-, etc. Por lo tanto, sería mejor -o provechoso- que la locura tuviera, en España, su eficaz vacuna para evitar que más loca se extienda o que se agrave.
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