Toda injusticia que el reconocerla perjudica directa o indirectamente a un país
suele negarse. Entonces, sólo, únicamente lucha contra esa injusticia
aquél que la afirma, no las ONGs, no amnistia internacional -de la forma más directa-,
sino ése que hace ver esa injusticia -y la denuncia públicamente-.
La libertad de pensamiento -incluido el ideológico-
es un derecho internacional; por lo cual,
ningún ser humano debe ser reprimido o perseguido en ese aspecto. O sea, que ningún país debe aplicar normas o leyes -o denigraciones de "mercenario" o "traidor"- para que alguien, cualquiera, no pueda expresarse libremente. Eso es cierto pero, en realidad,
ocurre todo lo contrario en muchos sitios. Véamoslo, los que forman la oposición política -los que piensan diferente- en EE.UU., ¿
dónde están?, pues en su país, cada uno en su casa; los de Argentina también su país... Pero ¿dónde están los de Cuba que no sea en el exilio o en la cárcel? No más mentiras y complicidades, "caiga quien caiga",
Cuba ni nadie está exento de sus abusos ideológicos, hasta en Marruecos -que pisotea muchos derechos humanos- hay militantes de la oposición política que viven actualmente allí. Insisto que no hay que esconder ninguna injusticia; incluso, si los que la reciben, piensan totalmente diferente a mí.
Sea "
delincuente o -quizás- no", la responsabilidad política debe velar ante todo por la integridad física y por la libertad ideológica de
cualquiera.